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Escrito por David del Pino   
Miércoles, 15 de Febrero de 2012 12:54

El gran desnudo

 

Sobre los disparos y la sangre de la inevitable primavera, te has asomado a la ventana, has visto arder la ciudad, has oído a la turba gritar libertad y pensado que es hora de apuntar directo donde más duele, de prender la mecha de lo más hondo para quemar lo viejo. Has dejado caer la ropa a unos cientos de años en el pozo del pasado y te has vestido el desnudo de medias negras y zapatos rojos; y mirando de frente has disparado la bala más dulce y limpia, la que no quieren ver, de la que no quieren saber, Aliaa, y tú se la has ofrecido. Los buenos muchachos que gritan libertad, cuando sepan de ti, perderán su revolución y sus gritos se ahogarán en el desnudo de tu piel. Cuando sepan de ti se callarán avergonzados y todos miraran a tu ventana y entonces sabrás, tú sola desde la ventana, que los buenos y los malos son primos hermanos, sólo que están enfrente, que los que gritan libertad también quieren arrancarte sus vergüenzas porque tú se las has mostrado. Desde tu ventana los has desnudado y los has puesto de acuerdo a todos y sienten vergüenza y rabia de su miseria, les has dicho, mirándolos de frente, que son feos. No sé si sabrás que los feos no se soportan y siempre serán feos por más que griten, por más que sean pobres o ricos, que se compren, que se vistan, que lean, que estudien, que aparenten, que se maquillen y sean educados, por más que sean guapos, los feos siempre serán feos y en su pequeño fondo oscuro no toleran lo distinto. Y tú eres tan distinta y bella, Aliaa. Ya sabes que tienes que cuidarte, ya sabes que irán a por ti y, aún así, tu ventana… no la podrán romper.

 

Eres Aliaa Elmahdy, tienes 20 años, y tú eres la revolución.

Aliaa

Dedicado a Aliaa Magda Elmahdy
 
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Escrito por David del Pino   
Miércoles, 12 de Octubre de 2011 18:48

Lo invisible, ficción y realidad


En lo invisible de la realidad ciertos elementos se mueven con notable éxito llegando a conquistarla y transformarla.

Ciertas creaciones humanas se encuentran impregnadas de lo invisible, la ficción y la realidad. Esas ficciones son creaciones recubiertas de marketing, de ciencia, de fe, de ideología o un poco de todas, a la vez, hasta alcanzar pasar a pertenecer al mundo de la verdad. De esta forma lo que en principio es mentira o una ficción se transforma en verdad. Así, por ejemplo, un documento de ficción antiguo puede llegar a ser utilizado como una verdad incuestionable o suprema, pensarán en la religión; pero también sucede, por poner un ejemplo, lo que apunta U. Eco en El Cementerio de Praga, donde un documento falso será utilizado con el paso del tiempo como una verdad para el aislamiento y posterior asesinato sistemático de millones de judíos.

Hay mucha ficción que pasa por real. Algunas de estas pueden resultar muy peligrosas justo en el momento en que se descubre la ficción.

El conocimiento científico ha ayudado en gran medida a discernir lo falso de lo verdadero, lo contrastable de lo incuestionable. La sociedad supone o da garantías a las personas que se encargan de ello pero, a veces, fallan, por incompetencia, por interés, por avaricia o por todas a la vez. Y sucede que, a veces, la realidad no puede soportar o asumir algunas de esas ficciones.

Si Usted coloca una central nuclear a nivel del mar en una zona de alto riesgo símico lo más probable es que un día la realidad rompa esa ficción. El 11 de marzo pasado un enorme terremoto de magnitud 9 frente a la costa de Japón provocó un tsunami que, en ciertas zonas de la costa norte llegó a medir 39m. La pregunta que nos hacemos algunos es qué hacía una central nuclear a nivel del mar. El colapso de la central provocó la fisión del núcleo de, al menos, uno de los reactores. Las consecuencias de la tragedia se apreciarán en forma de limpios datos epidemiológicos en los próximos 50 años. La realidad también conquista a la ficción.

La gran mentira de los bonos basura, la gloria de la que se han cubierto los economistas, las agencias de calificación, los dirigentes de Cajas y bancos, los políticos en sus medias verdades, la sociedad en toda su extensión anestesiada y corrompida en la mentira de la riqueza, de la abundancia, de la apariencia no se soportaba. Ahora le toca el turno a la realidad pasarnos la factura y lo hará. En la medida en que tengamos el valor suficiente de asumirlo, de esforzarnos y de ser imaginativos, lo supuraremos; en la medida en que sigamos poniendo parches y mirando para otro lado seguiremos hundiéndonos.

 

David del Pino
La Factoría

 
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